EL ALMA DE JT EN EL DEBUT EN LIGA EBA

CON EL ASCENSO A LIGA EBA LLEGA EL “BOOM” POR EL BALONCESTO EN EL BIERZO: LLENOS EN LA BORRECA, PARTIDOS DE ALTO NIVEL Y UN MÍTICO PLAY OUT CONTRA VERÍN PARA EL RECUERDO

Estamos en la temporada 94-95. La llegada a la categoría de plata fue la de la ilusión que se generó en Ponferrada. Cada 15 días La Borreca presentaba un lleno de gente que descubría un baloncesto de alto nivel, con grandes equipos como rivales y de jugadores americanos que daban espectáculo y que hacían unos mates a los que por aquí no estábamos nada acostumbrados… ¡Quién no recuerda a Todd Hill!

Fue una campaña de muchos cambios, con un crecimiento exponencial de socios nunca visto hasta la fecha y en la que Antonio Vecino decidió dar un paso al lado y ceder la presidencia a Toño Balsa, ex jugador del club y que había sido segundo entrenador de un Luis Alberto Fernández que seguía al mando.

Todd Hill, que fue el primer jugador americano de la historia del baloncesto berciano.

Donde no hubo tanta “revolución” fue en la confección de la plantilla, ya que lo que funcionaba era mejor no tocarlo demasiado. La columna vertebral seguía formada por Sanguino, Chente, Víctor San Francisco y Agustín Uriarte. Decían adiós varios jugadores que habían sido fundamentales en Segunda División como Natal, Tito y Salvadores, mientras que Juan Carlos Alija decidíancambiar de aires integrando las filas de un rival de los bercianos, que esa temporada se cruzaría en la lucha por evitar el descenso: el Viña Costeira de Verín. Por otra parte, tampoco continuaría un Eloy Vizcaya que ya no había podido desplazarse a la fase de ascenso unos meses antes por motivos laborales.

Para afrontar el salto a la liga EBA, se fichaban a tres jugadores prometedores como Quique Aguado, Hugo Iturralde y un Óscar Otero, integrante de la generación dorada del Colegio Leonés (liderada por Óscar Yebra), que tres años antes había sido subcampeona de España júnior y participado en el campeonato de Europa de clubes. Por otro lado, se volvía a confiar en los júniores Diego y Vuelta, a los que se unía Ángel Roberto para completar las convocatorias.

Chente y Todd Hill pugnan por el rebote en un partido contra Urbina Arrasate, equipo sonde jugaba el presentador de La Ruleta de la Fortuna, Jorge Fernández.

Y las incorporaciones se complementaban a nivel mediático con dos jugadores…Por una parte, el mencionado Todd Hill, quien era uno de los principales atractivos y motivaciones de los nuevos aficionados para acudir al pabellón por el espectáculo y los mates que hacía, además de ser el primer jugador extranjero que jugaba en Ponferrada. Por otro lado, destacaba la llegada del histórico base del Elosúa Nacho Herreras, quien por aquel entonces se había establecido en Ponferrada y se convertiría en uno de los líderes del equipo, haciendo tándem (con quién si no) junto a Urbano.

Y es que nuestro protagonista seguía siendo un líder dentro y fuera de la pista y uno de los ídolos de la afición porque, sin duda, se dejaba hasta la última gota de sudor sobre la pista, todo intensidad y derroche físico. Algo que ya había quedado más que demostrado durante tres temporadas, pero que ahora muchos descubrían.

Aparte de esas cualidades, Urbano fue, sin duda, de los mejores del equipo en esa temporada, demostrando que no le quedaba en absoluto grande una categoría que ya era plenamente profesional. Para los de toda una generación que descubrieron al JT esa temporada, el nombre de Urbano está grabado a fuego.

Hoja informativa ‘Canasta’. Díptico que se repartía antes de los partidos informando sobre el rival al que se enfrentaba el JT. Aquí, en el partido del debut en casa contra el CAB Coruña que dirigía ChiquiBarros.

Fue una temporada de mucho sufrimiento… ¿Acaso se podía esperar otra cosa en el debut en Liga EBA? Tuvimos la ocasión de descubrir a auténticos equipazos como el Trébol Gijón, el Vino de Toro de Zamora, el Caja Cantabria de Torrelavega, el Bilbao Patronato o el Askatuak de San Sebastián, además de jugadorazos como Bob Harstad, Tregg Lee o Jordi Millera.

Todos los partidos en el pabellón del JT eran una auténtica fiesta, con una afición que no paraba de animar liderada por la mítica peña ‘Infierno Verde’, que convertía la caldera berciana en precisamente eso para los rivales. Se pudieron ver a auténticos equipazos, muchos vinculados a clubes ACB que les cedían sus principales promesas, pero también integrados por veteranos con mucha calidad y americanos que daban espectáculo.

Peña ‘Infierno Verde’.

Para el recuerdo, el primer desplazamiento masivo aficionados, que fue a León para jugar contra el equipo filial del Elmar en autobuses pagados por supermercados El Árbol y que transportó a medio millar de bercianos.

EL MÍTICO PLAY OUT CONTRA VERÍN

El momento culmen de la temporada fue, sin duda, el Play Out por eludir el descenso ante el Viña Costeira de Verín, que dejó muchos altibajos anímicos a lo largo de la serie.

Para empezar, dos partidos en tierras gallegas en los que se compitió hasta el final y se acabó perdiendo (75-73 y 72-69) por desenlaces polémicos en los que loscolegiados se tragaron el silbato”, siendo particularmente sangrante el primero, donde Todd Hill recibía un flagrante “hachazo” bajo el aro que le impedía conseguir canasta en la última posesión del partido. Esa sensación de rabia e impotencia rápidamente se transformó en conjura en el autobús de vuelta a Ponferrada por parte de los veteranos Urbano, Sanguino y Chente, asegurando que se volvería a Verín «a jugar el quinto partido».

Urbano González.

Luego, dos vibrantes partidos en La Borreca con un graderío hasta la bandera y donde retumbaban las paredes para lograr un triunfo cómodo en un tercer choque en queel partido apenas tuvo historia (64-47). Mucho más sufrido resultó el cuarto, en que los bercianos vieron cómo no eran capaces de despegarse de una escuadra de la comarca de Monterrei que incluso llegaría a ponerse por delante a poco de acabar el partido. Sin embargo, cuando el partido se había puesto franco para el Viña Costeira apareció precisamente la figura de Urbano para dar calma a los ataques bercianos, impedir que se escapase el triunfo y forzar el prometido quinto partido ante el delirio de una grada que se venía abajo (64-59).

Y para los que ya peinamos algunas canas, no se nos podrá olvidar el quinto partido en Verín, al que acudieron300 aficionados ponferradinos que se hicieron notar en todo momento durante el encuentro. Desgraciadamente,los contratiempos empezaban antes del partido con la baja por lesión de un Quique Aguado que estaba siendo fundamental. A la hora de la verdad, salió la mejor versión de un grandísimo americano, Kenny Wood, quien, si bien estaba siendo determinante en la serie, durante ese encuentro fue una pesadilla. El Viña Costeira dominó el partido con rentas superiores a los diez puntos y, aunque el JT intentó la heroica en los minutos finales, no fue suficiente y se acabaría cediendo por 71-67.

Se acababa de descender, pero seguro que a Urbano tampoco se le olvidará el pasillo de todos los aficionados a la puerta del pabellón de Verín jaleándoles. Era un descenso, pero no se podía hablar de fracaso porque estos jugadores habían prendido la mecha del baloncesto en un sitio como Ponferrada.

La vuelta en el autobús del equipo no podemos decir que fuese la típica de un equipo que escasos minutos antes perdía la categoría. Obviamente, había pesar, pero también se apreciaba orgullo en unos jugadores sabedores de que lo había dejado todo en la pista y con el “chute” anímico de la despedida recibida por la afición.

Los directivos del JT sabían de equipos que pensaban renunciar a la Liga EBA y de una más que firme ampliación de 14 a 16 equipos por grupo que sería ratificada días después por la asamblea de la Federación Española de Baloncesto (FEB). La temporada 95-96 comenzaba en ese mismo bus de regreso a Ponferrada y con ella un último baile de un Urbano ya consagrado en los altares de la afición berciana.